Recicla tu bici y después úsala (!)

Este verano, además de querer ir al trabajo en bici, he conseguido hacerlo. Incluso he seguido con el frío! Cierto que este año el otoño no está siendo muy cruel con los frioleros como yo, pero algo habrán bajado las temperaturas, no? :-)

Os voy a dar algunos consejos basándome en lo que tuve que hacer yo para poner en marcha mi bici tras años sin usarla, pero recordad que no tengo ni idea, así que en caso de duda, llamad a vuestro amigo “frikiclista” (todos tenemos alguno, aunque no todos podemos pronunciar esta palabra).

Ajustes básicos para una bici antigua (o reciclada, que suena mejor)

Cuanto más vieja más vas a fardar, ahora está de moda lo retro (y con la crisis ni te cuento), así que no tienes excusa, nadie se va a reír de ti, o al menos, no de ti solo. Veamos los puntos básicos que tienes que revisar (esto es como la revisión del coche, pero que te la haces tú, es más barato aunque cansa más):

  • Cambios (si tiene). Tienen que funcionar, si no no tiene gracia todo el rollo ese de las marchas para subir cuestas y tal. Puedes engrasar un poco la cadena y todos esos mecanismos de metal que la rodean.
  • Frenos. Tendrás que revisar las zapatas no sea que las tengas demasiado desgastadas… estas cosas pasan, lo digo por experiencia. En todo caso, hay que ajustarlos para que vayan suaves, suaves. Esta operación puede ir desde lo trivial a lo exasperante, de forma inversamente proporcional a la antigüedad del modelo de tus frenos.
  • Ruedas. Es de cajón pero tienes que hincharlas… y rezar para que no estén pinchadas. Si no ya te veo poniendo un parche o cambiando la llanta entera. Esto son palabras mayores, tendría que buscar en youtube.
  • Tuercas. Verás que tu bici está llena de tuercas, para las que se usa una llave especial (o varias, vete a saber), así que pide prestada una a alguien que conozcas. Tendrás que revisar todas las que haya, pues tienen la maldita costumbre de aflojarse. Sobre todo, fíjate en las que mantienen unido el plato grande con el cuadro (i.e. la parte principal de la bici, lo que más pesa, etc.), necesitarás una llave especial e igual tienes que quitar alguna cubierta, pero merece la pena si no quieres que se te rompa un pedal mientras disfrutas del canto de los pajaritos.
  • Polvo y suciedad. Límpiala un poco que el agua va barata. Que lo retro cuando está sucio sólo queda bien en un bar de esos con pinta irlandesa que tienen poca luz y mucho polvo. Y yo diría que no suelen poner bicicletas.

Encuentra tu camino, mide distancias, disfruta del éxito

La felicidad está en las cosas pequeñas como pasar todos los días por un pinar y sentir un poco la naturaleza en tus pulmones. Así que si puedes, aunque te tengas que desviar te recomiendo que elijas un camino que te guste, que no tenga complicaciones y en el que puedas encontrar algún momento de paz a tu alrededor. Si voy en bici no es para estar rodeado de coches y autobuses, eso es lo último que quiero.

Aquí en Zaragoza, puedes consultar el buscador de itinerarios ciclistas que te ofrece una ruta tranquila (carriles bici y calles máximo 30) entre dos lugares. De todas maneras, lo mejor es explorar tú mismo y cambiar, ver qué pasa si vas por aquí o por allá.

Finalmente, puedes cronometrar el tiempo y valorar qué te compensa más. Incluso puedes medir las distancias si dispones de un teléfono con gps (hay muchas apps, por ejemplo, runtastic para iphone).

Verás como eres un poquito más feliz pedaleando que conduciendo.

PD: Andar es igual de interesante, aunque no siempre resulta factible.